El respeto, el respeto…. pero ¿qué es el respeto?

El respeto es un concepto que todos abrazamos. A cualquiera que le preguntemos dirá convencido que se debe respetar a todo el mundo. Nadie duda de que este planeta sería maravilloso si todos nos respetáramos, pero lo cierto es que no lo hacemos. Ni con los que no amamos, ni con aquéllos por los que daríamos la vida. No respetamos.

Vivimos en la estúpida creencia de que hay una sola realidad y en la arrogancia de que además es la nuestra. La inevitable consecuencia de ello es que todo lo demás está equivocado. Y así los de izquierdas no respetan a los de derechas, ni éstos a aquéllos. Los animalistas no respetan a los taurinos, ni éstos a aquéllos. Y así sucesivamente. Lo contrario a mi percepción (siempre que crea que eso es la realidad) directamente no cabe, no es posible, está equivocado y además es malo y debe ser corregido o eliminado.

Pues voy a daros una mala noticia: la realidad no existe, sino tan solo percepciones de la misma. Y de éstas hay tantas como seres humanos. E incluso muchas más, pues un mismo individuo, si evoluciona mínimamente (y eso sería lo deseable), no verá las cosas de la misma manera a lo largo de su vida.

RESPETOEn lugar de relacionarnos entendiendo que cada persona es un mundo, un planeta, un asteroide con sus propias reglas y puntos de vista, pretendemos que todos piensen, crean y actúen como nosotros. Y al hacer esto no les estamos respetando, y seguimos construyendo muros de incomunicación e intolerancia. Y esto que nos pasa cuando no amamos al otro, nos pasa también cuando lo hacemos: unos padres que tratan de convencer a su hijo, cuando no de imponer, que no estudie arte dramático para hacer una ingeniería, no le están respetando. Y nadie duda que lo hacen por amor, que lo hacen convencidos de que es lo mejor para su hijo. Pero no le están respetando.

El respeto es acompañar la decisión de otra persona de elegir libremente, aunque «creamos» que su decisión es una equivocación.  El cariño, el amor y el intentar ayudar son frecuentes fuentes de vulneración de un respeto que merecen también las personas a las que amamos. Si desde lo que para mí es bueno o malo, saco a otro de lo que para mí es malo, no le estoy respetando. Se trata más bien de estar ahí, y de dar nuestra opinión si nos la piden, sí, pero sobre todo de acompañar al que decide, al que duda y al que llora, apoyando la decisión aunque no nos guste, dejándole en su duda, haciéndole sentir que estamos ahí y sentándonos a su lado mientras llora. Todo lo demás es invasión.

Tenemos que empezar a respetar.

 Eduardo Sanz Márquez. PERFIL PROFESIONAL

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