¿Reprimimos o manifestamos las emociones?

¿Negar las emociones o manifestarlas? ¿Debemos reprimir una emoción para potenciar una cualidad que creemos debe ser propia de un determinado género -el masculino, por ejemplo- o debemos dejar que los niños puedan manifestar de forma natural su duelo? Estos dos vídeos, que forman parte muy habitual de nuestros Talleres, demuestran las distintas formas que tenemos de hacer frente a las emociones de nuestros hijos.

En el primero se puede ver cómo un padre, con toda su buena fe, intenta atajar el lloro de su hijo con expresiones como ‘¡soy un hombre!’ o ‘choca esos cinco’, hasta que el niño, con unos enormes lagrimones, deja de sollozar (aunque sigue llorando). En el segundo, una madre asiste al momento de la despedida de un niño, que arroja por el inodoro una pequeña mascota (un pez) que acaba de morir. El niño se despide y llora. Este niño puede manifestar su emoción con libertad, se despide.

La conclusión es clara y os la dejamos para vuestro debate: ¿Es mejor negar las emociones, reprimirlas…. o debemos dejar que los niños manifiesten sus emociones y puedan expresar dolor por una pérdida?

 

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