Somos luz y oscuridad

Hace ya bastantes meses conocí a un tipo estupendo y único que incorporé en mi vida como nuevo amigo. Decirlo así suena un poco infantil, pero es bastante preciso, así que lo dejaré como está.

Imagen1De corazón noble, ganas de agradar, espíritu abierto, humilde, sencillo, bueno. Así es él. Con el paso del tiempo y a veces, pocas, pero a veces, se escapa su terquedad, su crítica, exigencia y su desprecio enfocado hacia fuera, sus seres más queridos y que más le quieren. Es su lado oscuro, su zona gris, la que antes no veía, o que sabía justificar en el comportamiento del otro.

Ahora empieza a contemplar ese lado suyo que no tiene luz sin culpar a lo de fuera, sin justificarse, y no le gusta. Ha sido gracias a procesos que hemos vivido juntos y a su tenaz deseo de mejorar, que ve esa sombra que los que llevamos tiempo en esto ya hemos hecho compañera de viaje.

Ahora le queda, como nos queda a casi todos los que hemos emprendido este camino eterno, aceptarla, integrarla y, sobre todo, quererla, amarla. Pues esa polaridad que nos negamos y que nunca queremos ver, somos nosotros. Porque si existe lo bueno y lo malo, que no lo sé, somos buenos y somos malos. Somos todo. Completos. Y tenemos que querernos con todo. Y querer a los que nos rodean con todo.

Y así quiero querer a mi nuevo amigo, con eso que parece feo, pero que no lo es, porque es él. Y así confío en que él me quiera, con lo que parece feo en mí, que no lo es, porque soy yo.

Eduardo Sanz Márquez (perfil profesional)

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