Las herramientas del actor aplicadas a la empresa (y II)

Después del primer post sobre ‘Las herramientas del actor aplicadas a la empresa’, hoy recogemos el segundo, que entra en detalle, que concreta las herramientas que del trabajo del actor podemos rescatar para su aplicación en la empresa. A continuación, la segunda parte:

Las herramientas que podemos rescatar del trabajo del actor para la empresa, propongo que sean las siguientes:

Para llegar a tener libertad expresiva y poder explorar libremente personajes, emociones etc… el actor se prepara. Y esas serían las herramientas de las que hablo siempre. Llegar ahí no es sencillo, requiere de un entrenamiento, relajación, concentración. Preparar el cuerpo, la mente, y las emociones, lo que nosotros llamamos afinar el instrumento, ponerlo a punto, permeabilizarlo para trabajar y descubrir.

A lo que me refiero es que antes de hacer un trabajo como asumir un rol, hay una serie de ejercicios previos de grupo para favorecer esa concentración necesaria, a través del juego. Ejercicios simples para movilizar cuerpo, mente y emoción. Es como engrasar la máquina para empezar a trabajar, a meterte en la piel de otro y empezar a darte cuenta sintiéndolo no solo desde la cabeza, sino también registrando lo que le pasa a tu cuerpo y a tu emoción, sensibilizar un poco la máquina. Parar, chequear, darse cuenta de donde parto, invocar al neutro para dar paso a lo nuevo. Comprobar que es un hábito que se puede crear es un entrenamiento fructífero. Somos dueños de nuestro instrumento, cuanto más maleables más ricos.

Atención privilegiada: Aprender a observarnos, relajarnos activamente y estar presentes nos aporta herramientas para poder afrontar el trabajo con mayor eficacia. A través de ejercicios y juegos, encontraremos cuál es el canal que nos permite entrar en nosotros, para estar presentes y sentirnos preparados para el trabajo. La respiración, la postura corporal, juegos de conciencia, el silencio…

Improvisar: Nos ayuda a desarrollar la imaginación, la creatividad, la espontaneidad. Te ayuda a liberarte de tu personalidad desinhibiéndote, arriesgando e innovando. Te da permiso para adquirir otros personajes desconocidos, más ajenos o temidos. La imaginación es un músculo que se ejercita. Cuanto más libres somos para improvisar sin miedo, más creativos y resolutivos seremos. Sirve para dar rienda suelta a lo genuino, lo espontáneo.

Imagen1Comunicar y transmitir. Beneficiarnos del poder de nuestro cuerpo, voz, actitud, expresión del rostro. Trabajar lenguaje verbal y corporal (gestual, facial, postural) y la escucha, a mí mismo y al otro activamente.

Responsabilidad: Es la habilidad de responder, hacernos cargo de nuestras acciones, sentimientos y pensamientos, de todos los personajes que nos habitan, con sus contradicciones, del personaje asumido y de su polaridad. Darme cuenta, qué me limita para poder trabajarlo.

Ejercitar la capacidad de adaptación: entrenarnos para ser flexibles antes los cambios, estar abiertos a cambiar en base a mi escucha activa para poder modificar nuestro mensaje en función de la aportación del otro. Desarrollar empatía.

Juegos de roles y resolución de conflictos: Asumir otros papeles. Jugando a ser otros me permito hacer o decir cosas que no haría o diría desde mí. Quizás descubra que me sirve ser más autoritario, activo, sumiso, o que esos roles temidos o rechazados también están en mí. Nos da la oportunidad de ponernos en la piel del otro, no solo desde la razón, vivenciándolo. Esto nos dará una visión más completa y conciliadora.

Trabajo con las emociones: Sentir es sinónimo de estar vivos. Perder el miedo a mostrarnos desde lo emocional nos da poder y nos convierte en más auténticos. La buena gestión de mis emociones pasa por hacer un previo reconocimiento de las mismas, asumiendo que son parte de nosotros y que pueden convertirse en nuestras aliadas. Socialmente alguna de ellas no gozan de buena reputación pero son altamente necesarias para ponerme en acción, descansar, energetizarme o empatizar. Apostamos por poder estar en todas las emociones, mostrarlas, vivirlas y transitarlas a través de los personajes y no quedarnos fijados en una, dándole más relevancia y evitando así el equilibrio.

El trabajo del actor casi siempre es un trabajo en equipo, que requiere cierta intimidad y donde están en juego las emociones. Por eso siempre se cuida el hecho de crear un espacio de compromiso, confidencialidad, respeto y compañerismo.

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